Solidaridad apureña a prueba de terremotos

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Solidaridad de Apure
Esquina de la solidaridad en El Nula, Apure/Foto: José Leonel Gutiérrez/Radio Fe y Alegría Noticias

Los terremotos del 24 de junio no solo sacudieron los cimientos de la infraestructura física venezolana sino también, más allá, estremecieron el alma misma de la venezolanidad.

Una venezolanidad que, al contrario de las edificaciones caídas, es incólume desde el primer día de la tragedia y, con el pasar de los días, se hace más sólida ante la adversidad. No hay terremotos ni réplicas que la derrumben.

En Apure como en toda Venezuela, tras experimentar el sacudón y conocerse sus estragos, las calles comenzaron a llenarse, espontáneamente, de pequeños toldos.

Nadie reparó si la caligrafía de la frase ¡Ayudemos a nuestros hermanos afectados por el terremoto! Escrita a mano y con marcador, en una cartulina fosforescente adherida al toldo, era fea o gramaticalmente incorrecta.

Centro de acopio de la Diócesis de San Fernando/Foto: Sulay García
Centro de acopio en el núcleo de San Fernando del Sistema de Orquestas y coros infantiles y juveniles de Apure/Foto: Sulay García

Tampoco si el toldo lo había colocado mengano o sutano; todo el mundo entendió el mensaje y, tan rápido como lo ameritaba la emergencia, actuó en consecuencia. Las redes también se llenaron de cartulinas virtuales.

Muchas de esas cartulinas, de colores chillones para que se vieran, pronto aparecieron en los humildes pórticos de las casas de los barrios y, con ellas, comenzaron a llegar desde el paquetico de arroz y la bolsita con ropa y zapatos de la casa más humilde, hasta el paquete de agua embotellada, cajas de medicamentos y otros insumos, procedentes del comercio.

El toldo, la cartulina y la generosidad, rápidamente se multiplicaron en las plazas, iglesias, instituciones públicas, emisoras de radio, televisoras e instalaciones deportivas y, desde su apertura, ninguno se ha cerrado. 

Centro de acopio en la Procuraduría del Estado Apure/Foto: Sulay García

Ante el dolor por tantas vidas perdidas o en riesgo y por cada mano que no puede estar en el sitio ayudando a remover escombros, los apureños como el resto de venezolanos, levantaron la pesada loza de la impotencia y la pulverizaron instalando, en horas, el abasto más grande que jamás haya tenido el país, a punta de solidaridad.

Centro de acopio en el cc Ciudad Traki, San Fernando/Foto: Sulay García

Esquinas de solidaridad

Al amanecer del jueves 25 de junio, los habitantes de El Nula, un pequeño pueblo del municipio Páez, en la frontera de Apure con Saravena, Colombia, instalaron la “Esquina de la solidaridad”, en la calle principal de la población.

Foto: Sulay García

También conformaron cuadrillas para visitar las casas y comercios. A las pocas horas de esta acción y, pese a la lluvia, el desbordamiento de amor de los nulenses y saravenenses fue tal, que condicionó la habilitación de otro centro de acopio, en el barrio Bolívar de la localidad.

En esta población, como en casi todo el alto Apure, ya comenzaron las afectaciones por las inundaciones, a pesar de ello, “El Nula siempre responde cada vez que lo necesitamos”, expresó Orlando Chacón, uno de los espontáneos en la colecta.

Centro de acopio en el barrio Bolívar de El Nula/Foto: José Leonel Gutiérrez/Radio Fe y Alegría Noticias

Venezuela nos necesita

Y, es que, ¡Venezuela nos necesita! Como dice el pendón del toldo de Justo Malpica, su esposa y una compañera de estudio de la universidad, instalado frente a su casa,  en el paseo Libertador de San Fernando, la capital del estado Apure.

“La motivación es esa misma que ha nacido en cada uno de nosotros que nos permite solidarizarnos con nuestra gente, con nuestros hermanos y es gratificante saber que, aunque no tenemos las condiciones para hacer más, estamos dando todo lo que está a nuestro alcance”, explica el sanfernandino.

Del módulo policial que tiene enfrente, le facilitaron los conos para resguardar el toldo ubicado al margen de la calle, apoyo que para Malpica no es menor porque “cada contribución cuenta”, recalcó.

Foto: Sulay García
Centro de acopio en una ferretería de San Fernando/Foto: Sulay García

Unidad en el dolor

“Es muy bonito ver la solidaridad internacional, pero también ver a los apureños unirse. Estamos bastante afligidos, pero tenemos esa confianza plena en nuestro dios que vamos a salir adelante, no estamos solos, dios está con Venezuela”, dijo Frangelis Luna de la fundación “Jesús un Rayo de Luz”, entre lágrimas y conmovida por la unidad desbordada ante el dolor.

Foto: Sulay García

El sábado 27 de junio, al mediodía, ya no se podía caminar libremente por la sala y corredor de la casa ubicada en la avenida Caracas de San Fernando, repletos de cajas de agua potable, refrescos, ropa, pañales desechables y medicamentos, recaudados desde el día anterior, en el toldo instalado por ella y Georsara Castillo, de la fundación “Padrinos Mágicos”.

Se apoyan en lo que llaman “redes de solidaridad venezolana”, estudiantes de medicina ubicados en La Guaira que les informan lo que más se necesita. “Nos hace falta medicamentos para hipertensión y salbutamol, por el polvo hay mucha gente con afecciones respiratorias. Además, fórmulas lácteas y teteritos porque hay muchos bebés”,  agregó Castillo.

Ellas tramitaron salvoconducto para llevar la ayuda y desde que comenzaron no han parado. “Esto no es de unos días, nuestros hermanos perdieron sus familias, sus hogares y tenemos que seguir ayudando, dios nos va a proveer”,  añadió Castillo.

Foto: Sulay García

Impresionados por tanto amor

Al salón de la iglesia “Las Buenas Nuevas” conexión Apure, que abarca todo el primer piso del centro comercial Villa Center, de la capital apureña,  ingresan, casi simultáneamente, una persona con un bulto en la espalda y otra con una bolsa en la mano.

Los reciben con gritos de !Bravo! A todo pulmón y aplausos, a todo lo que dan las manos. La escena se repite con idéntica intensidad, por cada donante que llega. El tamaño de su bolsa o paquete no importa, la emoción es la misma.

La mitad de quienes gritan y aplauden, situados en mesas, reciben insumos médicos, picos, palas, alimentos de personas y de animales. La otra mitad, apostada en el piso, dentro de la herradura de las mesas, clasifican ropa, calzado y juguetes.

Centro de acopio de la iglesia Las Buenas Nuevas/Foto: Sulay García

Al menos unas 500 personas voluntarias participan en esta labor de recepción y organización de la ayuda, cree Dilia Salas, voluntaria de LBN. No lo sabe con exactitud el número porque, conforme al volumen de la ayuda, aumenta el voluntariado.

“Dios ha sido maravilloso, nos ha sorprendido, hemos recibido más de lo que le hemos pedido… El amor que Jesús ha puesto en nuestros corazones es el amor que se refleja en estos momentos”, explica emocionada.

Este centro de acopio que, por contar con movilización propia hacia las zonas afectadas, recibe las donaciones de otros centros locales, espontáneamente se ha convertido en uno de los más grandes de San Fernando.

Centro de acopio Cámara de Comercio de Guasdualito/Foto: Rómulo Zapata/Radio Fe y Alegría Noticias

Jóvenes que ayudan y claman

La mayoría de las manos que sobran para recaudar, cargar, clasificar, acompañar, animar, transmitir esperanza y orar, son las de los jóvenes. Lo hacen “Con toda el alma”, como dice el lema de la juventud católica en sus centros de acopio.

Su incorporación en las primeras horas de la tragedia fue clave. “Ya se mandaron dos camiones: uno para Caracas y el otro para La Guaira” informó el padre Ender Moissant, director de la pastoral de comunicaciones de la Diócesis de San Fernando.

Ellos también protagonizan la jornada de clamor diario por el país convocada por la Conferencia Episcopal Venezolana y en el marco de los 172 años de la consagración oficial de Venezuela al Santísimo Sacramento, añadió Moisant.

Lo mismo la juventud evangélica de todo el estado. “Hemos llorado y sufrido, pero tenemos fortaleza en el señor. En medio de todo este proceso nuestra oración es que el señor pueda fortalecer a cada familia venezolana”, expresó David Nieves, pastor y líder juvenil de Enmanuel, una de las iglesias más grandes y con mayor feligresía joven, del estado.

Aumentan fallecidos de Apure

Pero esta solidaridad, como ha sido la característica de estos últimos días, transcurre en medio del dolor. Apure recibió la noticia de dos nuevos fallecimientos: el del físico culturista Orwin Alvarado y la abogada Aura Marina Freites.  

Alvarado de la parroquia sanfernandina El Recreo, quien dio sus primeros pasos en la arterofilia de su natal Apure, pereció bajo los escombros del edificio Rita, de San Bernardino, donde residía, informaron sus familiares el jueves, 01 de julio.

Así mismo, Aura Marina Freites, una abogada de Camaguán, población guariqueña vecina de San Fernando, que litigaba y vivía en la capital apureña, falleció en las residencias Arrecife de Caraballeda, en el estado La Guaira, confirmaron familiares, el viernes 3 de julio.

Con estas dos muertes se eleva a 10 el número, hasta ahora conocido, de apureños fallecidos tras los terremotos del pasado 24 de junio, en Venezuela.   

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