Familia de Naguanagua acoge a 25 parientes damnificados de Morón 

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Familia de Naguanagua acoge a 25 parientes damnificados de Morón 

Desde hace 12 días, en la casa familiar de María Buye, ubicada en el sector Vivienda Rural de Bárbula, del municipio Naguanagua, conviven 25 parientes que quedaron damnificados en Morón, debido a que sus casas sufrieron daños importantes tras los terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio.

Inicialmente, María y su hermano Anthony solo tenían planeado traer a un sobrino que pidió que lo fueran a buscar a su casa en Juan José Mora, ya que sentía miedo de que la vivienda se cayera con una de las réplicas.

Sin embargo, cuando los hermanos Buye llegaron al municipio costero y vieron la situación que enfrentaban sus otros parientes en las comunidades Jabillo 1 y San Diego, decidieron darles un espacio en su casa en Naguanagua.

“No sabíamos el problema que estaban viviendo ellos hasta que llegamos al sitio. Vimos que las casas estaban agrietadas, completamente inhabitables por ahora. Las placas estaban a punto de que caigan en cualquier momento. Incluso, hay una de las dueñas de una casa allá que tiene un porche que pareciera que se va a caer ya porque no está agarrado de ningún sitio. Son varias casas afectadas”, aseguró.

María Buye, encargada de la casa en la Vivienda Rural de Bárbula

María Buye comentó que todos los afectados que están viviendo en su casa son parientes. Ante esto, aclaró que el lugar no es un refugio, sino una casa familiar que le abrió la puerta a sus seres queridos.

La solidaridad se hace presente

Buye relató que desde que trasladaron a sus familiares, los vecinos, sociedad civil, organizaciones y autoridades gubernamentales les han donado comidas preparadas, alimentos no perecederos, artículos de higiene personal, agua; entre otros insumos.

“Hay personas que me dicen: ‘mira, te queremos cubrir el desayuno mañana o el almuerzo’, y hasta hoy tenemos hasta el domingo cubierto ya de comida. Y para la próxima semana mucha gente se está abocando a ayudar”, relató.

En cuanto al agua por tuberías, Buye señaló que el suministro es constante. Sin embargo, dijo que cuando falla el servicio eléctrico, también se interrumpe el suministro de agua. 

En el lugar, habitan niños, adolecentes, adultos y tres ancianos. Deilimar Prado, vecina de los hermanos Buye y licenciada en enfermería, es una de las voluntarias que atiende cada día a las personas damnificadas.

“Yo decidí darles mi apoyo tanto con mi profesión como por lo que salga. Si toca hacer comida, hacemos comida; si toca bañar a los abuelitos, bañamos a los abuelitos. Todo para darles una mejor calidad de vida a ellos, tratar de apaciguar ese mal momento que ellos vivieron, darles apoyo emocional, psicológico”, sostuvo.

Deilimar Prado, enfermera y vecina

La licenciada Prado destacó la solidaridad de las personas en los momentos difíciles. “Esto es voluntario y es lo más hermoso, que esto les sale del corazón a las personas. Yo le digo a los muchachos que nosotros somos bendecidos para bendecir”, expresó.

“Miedo y tristeza”

Estas son las dos emociones que ha sentido Jacqueline Vargas desde que vio cómo quedó su vivienda en el sector San Diego de Morón. Al momento del doble terremoto, contó que se encontraba con sus hijos de 17 y 6 años.

“La casa quedó deteriorada, en la parte de atrás cayó una pared y la parte de la placa quedó deteriorada y las columnas quedaron así como pura arenilla, se ven las cabillas. He sentido miedo y tristeza, sobre todo miedo porque uno no se siente seguro para dormir ahí”, comentó Vargas, quien ahora está viviendo en la casa de los Buye.

La propietaria María Buye afirmó que sus parientes han recibido asistencia médica y ayuda psicológica, gracias a voluntarios e instituciones públicas. Además, resaltó que las autoridades municipales se han acercado hasta el lugar para ofrecer apoyo y censar a las personas damnificadas.

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