Parque Canaima se encuentra en “peligro crítico”

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El Parque Nacional Canaima, ubicado en el estado Bolívar, cumple este 12 de junio 58 años de haber sido creado.

Pero en la actualidad no hay ningún festejo que celebrar. La ONG SOS Orinoco alerta que en apenas dos años el 78 por ciento de la superficie del parque ha sido ocupado por campamentos mineros que han devastado y desforestado gran parte de sus 30 mil kilómetros cuadrados.

La llamada “fiebre del oro” ha sido una terrible para este monumento natural que fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1994.

Entre sus alcantilados y escarpados se encuentra la caída de agua más grande del mundo: El Santo Ángel.

SOS Orinoco plantea que es urgente y necesario que el parque sea recategorizado bajo la calificación grave de que se encuentra en “peligro crítico”.

Foto: Runrunes.es

De acuerdo a las últimas investigaciones de la organización no gubernamental que provienen desde 2018 “más de 1.000 hectáreas de sus ecosistemas, equivalentes a más de 1.300 campos de fútbol, han sido destruidas por la minería”.

Agrega el estudio que “esta minería de oro, que emplea técnicas semi-mecanizadas y procesos químicos con base a mercurio, incluye unas 20 factorías flotantes o “balsas mineras” que arrasan con el fondo de los ríos cristalinos en las inmediaciones del gran Salto Ángel”. 

Un mapa que ha diseñado SOS Orinoco revela que dentro del parque y en sus adyacencias existen 59 campamentos mineros operando. En dos años el número de estos campamentos aumentó en 78 por ciento. Es decir, 26 nuevos establecimientos de minería ilegal desde el 2018 hasta la fecha.

Fuente: SOS Orinoco

El gobierno de Nicolás Maduro aparece como el principal responsable de la minería extractivista en la zona al apuntalar la actividad a través del proyecto del Arco Minero del Orinoco.

La ONG advierte que los escenarios futuros para Canaima son poco alentadores pues no existe en el terreno una autoridad ambiental, capaz o interesada en responder efectivamente a este problema.

“No hay voluntad política, ni una gobernabilidad que permita hacer frente a las operaciones mineras, por lo que se espera que se incremente la devastación en su interior, uno de los espacios naturales más extraordinarios del planeta, generando graves daños a la cultura indígena Pemón, gran parte de cuyo territorio ancestral se encuentra resguardado por el parque nacional”, sentencia SOS Orinoco.