Plan de vacunación, Abdala y Carvativir: los tres principales temas de la Venezuela pandémica

AME9994. CARACAS (VENEZUELA), 06/03/2021.- Fotografía cedida por prensa de Miraflores que muestra al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mientras es vacunado hoy, en Caracas (Venezuela). Maduro y su esposa, la también diputada Cilia Flores, recibieron este sábado la primera dosis de la vacuna rusa Sputnik V contra la covid-19, tal y como anunció la semana pasada. EFE/ Prensa De Miraflores SOLO USO EDITORIAL SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

Tres elementos ligados a la pandemia causada por la COVID-19 ocupan la agenda noticiosa a inicio de la segunda quincena de abril. Varios actores han actuado sobre la bases de sus propios enfoques, y las directrices que deben ser asumidas o no, por una o la parte.

Gobierno, oposición y factores de la sociedad científicas dirimen sobre lo que debe hacerse en Venezuela para seguir contrarrestando los efectos de la enfermedad, que ahora se manifiesta con la aparición y circulación de otras variantes.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro apuntala el uso de la candidata a vacuna Abdala de origen cubano como la esperanza para la mayoría de los venezolanos al momento de aplicar una inmunización de alto alcance.

El fármaco cubano ha sido denominado por los voceros gubernamentales como una «vacuna confiable», pero la Academia de Medicina de Venezuela, lo ha denominado como una «candidata vacunal», por tanto no es una vacuna, y tampoco cuenta con un estudio que certifique su efectividad y seguridad de manera firme.

Mientras esté en fase III de prueba clínica, solo es una candidata a vacuna, así lo ha ratificado la Academia de Medicina de Venezuela, tal como fue catalogado en el boletín Boletín 20, titulado Vacunación contra la COVID-19 en Venezuela. Soberana 02 y Abdala no son vacunas del 22 de marzo de 2021.

¿Maduro considera descartar a las «cubanas»?

A juicio de la comunidad científica por las recientes declaraciones oficiales, el gobierno se estaría distanciando de las fórmulas experimentales, y aunque no menciona la fórmula cubana (Abdala), es posible que sea descartada.

«El uso de vacunas científicamente validadas de acuerdo a la declaración oficial, aleja la posible llegada de formulaciones experimentales. Esperamos que así sea», precisa.

En boletín conjunto emitido el 11 de abril, la Academia de Medicina de Venezuela exige el gobierno venezolano la aplicación de «vacunas de reconocida eficacia, no con productos experimentales», de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La última referencia hecha a las candidatas vacunales cubanas ubica un cuestionamiento científico formal de fecha el 22 de marzo de 2021, donde asegura que «no se conocen los resultados de la fase 1-2 que nos dirían si los productos son capaces de inducir en humanos un nivel y calidad de anticuerpos que pueda conferir protección contra el virus».

En el mismo texto, apunta que en caso de aplicar las 44.000 dosis en igual número de voluntarios, habría que esperar por los resultados finales hasta mediados de junio de 2021.

A juicio de la comunidad científica no hay tiempo porque «Venezuela sufre una grave epidemia de la COVID-19, y en vez de participar en pruebas de productos experimentales con características desconocidas, debe priorizar la traída al país de vacunas de reconocida seguridad y eficacia».

Hay que precisar que Venezuela y Cuba firmaron una acuerdo para la aplicación de la dosis de las «candidatas cubanas» en la población venezolana en la fase III del estudio.

El Carvativir

El antiviral impulsado por el gobierno de Maduro como una alternativa de tratamiento contra la COVID-19, no es del agrado de la comunidad científica. El hermetismo que rodea sobre los estudios de laboratorios profundiza la «crisis de la incredulidad».

Aunque la Academia de Medicina de Venezuela no ha emitido un pronunciamiento oficial del organismo sobre el Carvativir, el Dr. Enrique Pérez Loyo, presidente de la Academia de Medicina de Venezuela, declaró en una entrevista a través de Onda La Superestación, según El Nacional, que el Carvativir puede ser recomendado como un enjuague bucal pero no frenará la infección por el virus

Según Loyo, hasta ahora no existe una fármaco capaz de curar la COVID-19, porque es una «patología multifactorial que puede generar una falla multiorgánica. Y que, además, la recuperación depende de la respuesta de los pacientes a los tratamientos establecidos según su grado de gravedad: leve, moderado o severo».

Plan de vacunación

Dos debates sobre el plan de vacunación: AstraZeneca recomendado por la OMS y el hermetismo sobre la vacuna elegida.

El gobierno de Maduro ha posicionado el debate político referente a las vacunas sobre la bases de las sanciones y las dificultades para adquirir las vacunas, y no ha hecho público cuál será la vacuna que importará de forma masiva para ser aplicada en la población general.

La fórmula de AstraZeneca es la recomendada por la OMS y distribuida a través del macanismo COVAX, pero es la rechazada por el gobierno de Maduro.

Los intentos de sectores privados de aportar en la vacunación a través de la importación de vacunas reconocidas fueron rechazados. Solo el gobierno, a través del Ministerio de Salud puede hacerlo.

La negativa del gobierno de aceptar la cooperación del sector privado y el sector político que lo adversa liderado por Juan Guaidó, solo ha dificultado mucho más el enmarañado contexto venezolano.

Hasta el momento, Venezuela ha adquirido 300.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V y 500.000 de la china Sinopharm, según información brindada por el Gobierno. De hecho, de la rusa, ni siquiera ha llegado el 1% de las 10 millones prometidas por el mandatario nacional en noviembre del año pasado.

Ambas vacunas ameritan dos dosis, por tanto es posible que solo el 1,3 % de la población, cercana a 30 millones de habitantes haya podido ser vacunado.

Por otro lado, tanto las sociedades científicas, gremios de la salud, organizaciones de la sociedad civil urgen al gobierno que presente un real plan de vacunación masiva sin discriminaciones y sin privilegios, información que hasta ahora es inexistente.