Brasil ha hecho todo lo peor que podía esperarse para manejar la pandemia

Foto: UN

Un informe reciente de la Organización Panamericana de la Salud reveló que la aplicación parcial de las medidas de salud pública o la flexibilización prematura de las mismas pueden repercutir negativamente en la dinámica de la transmisión. Y pone como un ejemplo ilustrativo de esta praxis inadecuada al gigante del Sur de América: Brasil.

La OPS remarcó este miércoles 31 de marzo que en este país que preside Jair Bolsonaro que la transmisión actual del virus SARS-CoV2 es alta o muy alta en todas las regiones del país simultáneamente y explicó que esta es una de las principales diferencias respecto a la primera ola de coronavirus que sufrió la nación sudamericana el año pasado.

Pero el estudio del organismo es mucho más clarividente de los desaciertos de la política sanitaria de los cariocas cuando enfatiza que «la situación actual en Brasil es el resultado de un aumento de la transmisión tras los altos desplazamientos de población en Navidad y Carnaval, y que durante estos dos periodos la implementación de las medidas de salud pública “estuvo por debajo del nivel óptimo” en la mayor parte del territorio de Brasil.

Un espejo en el cual también tendrían que mirarse países de la Región como Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador, que adoptaron medidas similares en las épocas mencionadas relajando los controles de las medidas de bioseguridad.

Otro de los alicientes que terminan explicando el complicado panorama en Brasil es la aparición y transmisibilidad de la variante P.1.El doctor Sylvain Aldighieri, gerente de incidente para COVID-19 de la OPS, admitió que esa mutación «en todo el país está contribuyendo claramente al aumento de los casos”, y que “parece ser más transmisible, en comparación con el tipo salvaje que circulaba durante 2020”.

Añadió que han recibido informes de que en diferentes estados de Brasil se están produciendo un mayor número de ingresos hospitalarios de adolescentes en unidades cuidados intensivos en comparación con el año pasado.

Y sentenció que «los países que no vigilan estrechamente sus indicadores epidemiológicos de laboratorio y hospitalarios, y que no ajustan oportunamente sus medidas de salud pública, corren el riesgo de enfrentarse pronto a la carga más alta de los sistemas de salud y estarían en alto riesgo de saturación de sus unidades de cuidados intensivos”.

Brasil rompió este martes su récord de muertes diarias con casi 4 mil. Una constante que ha mantenido en la última semana. El estado de Sao Paulo confronta una severa emergencia sanitaria. En los cementerios municipales han tenido que exhumar tumbas antiguas para darle espacio a nuevas fosas que reciben fallecidos por Coronavirus.