Dos competidores “feos”

Foto: Archivo.

Venezuela y Argentina se miden en los cuartos de final de la Copa América Brasil 2019. Dos conjuntos minados de cuestionamientos y cargados de retos: uno por demostrar que es un grande, y el otro para destronar al gigante.

Ambos clasificaron con un juego nada atractivo y con una baja producción de goles: Venezuela sumó tres, todos ante Bolivia, y Argentina terminó la primera fase con tres: dos de ello a costa de una deslucida selección Catarí, que no es termómetro en el escenario sudamericano.

Pudiéramos asumir que tres goles en la primera etapa de la copa son importante, pero de forma coincidente, tanto Venezuela como Argentina, marcaron la mayoría de sus goles –en el caso de Venezuela, todos- ante dos rivales de poco peso como Bolivia y Qatar, respectivamente.

Un termómetro para Argentina fue Colombia y cayó 2 -0; el de Venezuela fue Brasil y empató a cero, pero con dos goles anulados legalmente con el uso del VAR y, otro anulado por posición adelantada, por tanto el marcador final desdice mucho de lo que fue el juego.

Venezuela jugará al contragolpe, en este caso más justificado que contra Bolivia. El equipo criollo ha ratificado en cada juego que en el medio campo no sabe tener la pelota y mucho menos crear. Contra Argentina, aplicará el juego usado contra Brasil.

Argentina no carbura. Parece desesperado en marcar con cada pelota que llega a los pies de cualquier albiceleste, y su estilo de juego horizontal, ya es predecible; no deja espacio para la sorpresa.

El gol de Argentina puede venir de una asociación en el centro del campo u cambio de ritmo por parte de Messi, o en su defecto, una habilitación a profundidad.

Venezuela tiene el reto de no permitir el juego argentino en el centro del campo, pero justo en ese sector, tiene una deuda de control de pelota, solo la zaga defensiva y la ubicación de jugadores muy cerca del arco, ha impedido la llegada de jugadores rivales. ¡Por Ahora!

Salomón, encuentra el arco Salomón

“Sé que la gente me pide gol, pero no solo tengo que hacer gol, también ayudar en defensa”, dijo el miércoles ante medios deportivos internacionales el delantero venezolano.

Solo realza lo que ha sido una cuestión evidente. Salomón no tiene gol y es grave. Justificar su presencia con su despliegue físico en defensa no es para realzar.

Es como pedir a un defensa que se erija como goleador. En la historia del fútbol no hay uno que haya liderado una tabla de goleadores, y es normal no verlo, porque el trabajo del defensa es evitar los goles, y el de Salomón es hacer goles.

Salomón, Salomón, encuentra el arco Salomón.