Niños waraos beben agua del Manamo, un río contaminado

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Niños waros juegan a orillas de la desembocadura del caño Tucupita con el Manamo. Foto: Radio Fe y Alegría Noticias.

En Tucupita, la capital del estado Delta Amacuro, los niños waraos que acompañan a sus padres o algún familiar a diligenciar algún tipo de servicio, no tiene acceso al agua potable.

Los originarios arriban a lugares públicos y pernoctan. Los que vienen del municipio Pedernales se establecen momentáneamente en el paseo Manamo de Tucupita, uno de los pocos lugares públicos y abiertos de distracción en Delta Amacuro.

Justo en el río Manamo o caño Manamo caen las aguas servidas de los hogares de Tucupita, pues se ha sido convertido en el vertedero de aguas provenientes de las red de cloacas de Tucupita desde hace varias décadas.

No existe un proyecto de saneamiento ambiental y el agua que descansa en el Manamo es la única fuente de consumo de agua. Ante esta realidad, se ha normalizado en Tucupita, le presencia de niños waraos consumiendo esta agua altamente contaminada directamente del río.

El Manamo y sus afluentes, incluso el río padre Orinoco, contiene una alta cantidad de heces fecales. Muchos niños que desconocen esta realidad juegan despreocupados en las desembocaduras del caño Tucupita, se bañan e ingieren agua cada vez que tiene sed.

A merced de una severas infecciones

La inocencia los pone en un riesgo inminente de padecer cualquier tipo de enfermedades con origen en las aguas contaminadas.

Según el médico Jesús Jiménez, estas afecciones pueden ser vectorianas, virulentas, y parasitarias.

La ingesta de las aguas del Manamo y sus afluencias sin ningún tipo de tratamiento, pueden causar diarrea, gastrointeritis, disentería y otras patologías que pueden llegar a ser mortales.

Desarrollan falsas defensas extraordinarias

Al ser consultado por la peligrosidad y el alto riesgo que implica el consumo de agua altamente contaminada, el médico warao Jiménez explicó que la constante exposición del ser humano a ambientes contaminados, y específicamente al agua, desarrolla en el sistema inmunológico valores extraordinarios que le permite resistir a los ataques de las enfermedades.

Esta resistencia no significa que el individuo es inmune a las enfermedades. Por lo contrario, va mermando con el paso del tiempo y cuando es atacado por una enfermedad, caerá gravemente afectado y con el riesgo de perder la vida sino es atendido a tiempo.

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