Rumbo a la Luna: El hombre sí pisó nuestro satélite

“Tuve la suerte de estar implicado en el programa Apolo, pero no culpo a las personas que piensan que todo el asunto fue simulado en un estudio de cine de Hollywood (…) La Luna era una metáfora para lo inalcanzable: ‘Estas pidiendo la Luna’, solía decirse. Durante la mayor parte de nuestra historia no teníamos la mayor idea de lo que podía ser”.

Carl Sagan, Un punto azul pálido

El 20 de julio de 1969 fue un día histórico para los humanos que habitamos el planeta Tierra: por primera vez, uno de nosotros —o tres, más bien— pisó la superficie casi inalcanzable de la Luna y logró “el pequeño paso para un hombre y el gran paso para la humanidad”.

Sin embargo, aún en 2019, hay personas que rebaten el hecho de que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins llegaran realmente en la Apolo 11 y afirman que no fue más que un montaje cinematográfico de Estados Unidos para, en pocas palabras, engañar a la población mundial ya que nadie —otro ser humano— ha pisado la Luna desde 1972 cuando el programa Apolo culminó.

Primero el contexto: el alunizaje de 1969 culminaba los años de competencia entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética (URSS) por ser los primeros en acceder y, en lo posible, ‘controlar el espacio’.

Recordemos que la URSS envió al primer hombre al espacio. Yuri Gagarin marcó un hito en la historia de los vuelos espaciales tripulados el 12 de abril de 1961 a bordo de la nave Vostok I.

Y era la tan popular época de la carrera espacial. Sin Internet ni redes sociales, por cierto.

A 50 años de ese alunizaje memorable —que no vino solamente con fotos y videos— conversamos con Álex Riveiro, divulgador científico; José Hernández, astronauta retirado de la NASA; y Audio Leal, presidente del Grupo Astronómico del Zulia (GAZ), tres expertos en astronomía y astronáutica para revisar varias evidencias que demuestran que el hombre sí pisó nuestro satélite.

Rocas lunares en la Tierra

Foto: Carlos Luján

“Aquí hay que hablar claro y raspado. La mayoría de la gente que no cree o más bien, que no acepta que el hombre sí llegó a la Luna lo hace por motivos políticos. Algunas personas anteponen sus diferencias ideológicas para negar esa realidad y también es un error porque entonces las personas que tienen diferencias con el régimen comunista podrían tomar la misma bandera para negar los éxitos de la extinta Unión Soviética y no debería ser así”, ejemplifica el ingeniero venezolano Audio Leal a Radio Fe y Alegría Noticias.

Para Leal, la prueba más contundente de la llegada de Armstrong, Aldrin y Collins a la Luna es la cantidad de rocas lunares traídas a la Tierra para su estudio: más de 300 kilogramos.

“Trajeron alrededor de 385 kilogramos de rocas lunares, que tienen unas características muy particulares que no vas a conseguir en ninguna roca terrestre porque han estado expuestas al vacío espacial por más de 4 mil millones de años y en la Tierra existen procesos geológicos que continuamente están renovando el material terrestre, como la sedimentación, la erosión o la tectónica de placas. En la Luna es factible que esos procesos no pasen y geológicamente su material está más conservado”, explica.

Por lo anterior, es imposible falsificar las rocas lunares, que, claro está, fueron analizadas por la NASA y por instituciones de más de 60 países. Además, en su momento, gran parte de esas muestras fue cedida a la URSS.

“Los soviéticos las analizaron. De hecho, hay que recordar que ellos tienen rocas lunares propias porque, en la misma época, enviaron tres sondas a la Luna que pudieron recolectar unos pocos gramos de roca lunar. Técnicamente, un logro: unos 300 gramos, ni siquiera medio kilo”, acota Leal.

De acuerdo con el presidente del GAZ, incluso la cantidad de rocas lunares traídas por la misión Apolo en comparación con las recogidas por las sondas de la URSS es otra evidencia contundente del alunizaje, pues “solo la presencia humana pudo acumular tanta diversidad y cantidad de suelo lunar”.

Además, el gobierno de la URSS nunca manifestó disconformidad o duda sobre la llegada del hombre a la Luna, pese a que, en plena Guerra Fría “ambas naciones se espiaban”.

No podría mantenerse una mentira por tanto tiempo

Por su parte, José Hernández, ingeniero y astronauta retirado de la NASA, es más contundente a la hora de hablar sobre el alunizaje, tanto del Apolo 11 como las siguientes misiones.

“¿Usted cree que si esto hubiera sido algo falso, entre tanto tiempo y tanta gente involucrada, no hubiera salido algo que afirmara que estuvieron en un estudio de Hollywood o algo así? La Unión Soviética hubiera presentado evidencias de que eso era falso”, dice Hernández, quien enumera otra prueba de que el ser humano si alcanzó la Luna.

“Hemos tenido evidencias independientes de lo afirmado por Estados Unidos de que sí llegamos a la Luna: naves que han orbitado y pertenecen a otros países como la India o Israel, que han tomado fotos de los lugares donde hemos alunizado y han visto lo que hemos dejado allí. Por ejemplo, la mitad de la nave que aterriza en la Luna se queda allí”, explica Hernández a Radio Fe y Alegría Noticias.

Para él, como muchos científicos en la actualidad, el alunizaje fue un momento clave para decidir el destino de su carrera. En su caso, ser astronauta. Viajó al espacio en 2009, como especialista de la misión STS-128 que llevaba recursos a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Era diciembre de 1972 y el programa Apolo finalizaba con su misión 17.

“Yo tenía 10 años cuando fue (el hombre) a la Luna por última vez y recuerdo verlo en la televisión. No te puedo decir con 100 % de certeza ‘fuimos a la Luna’ porque era niño, pero sí fui al espacio y la Tierra, por ejemplo, es redonda, no plana como muchos dicen. La evidencia de que el hombre sí llegó a la Luna es muy fuerte y todo está muy bien documentado.

Se acabó el interés… y los recursos

Para nadie es un secreto que la política, la competencia y, sobre todo, los recursos económicos tuvieron un papel clave en la hazaña lunar. De hecho, seis misiones siguieron al Apolo 11 y todas menos una alunizaron exitosamente.

Y, como describió el científico y divulgador Carl Sagan (1934-1996) en su libro Un punto azul pálido, “tan pronto como el Apolo 17 llegó a su destino (la Luna), el programa fue cancelado”, pues ya había cumplido con su misión aquella noche de julio de 1969.

“El programa Apolo no versaba principalmente sobre ciencia. Ni siquiera estaba centrado en el espacio (…) Trataba sobre confrontación ideológica y guerra nuclear (…) Sin embargo, se avanzó de todos modos en la ciencia espacial”, documentó Sagan.

La agencia espacial estadounidense tuvo grandes recortes presupuestarios en la década de los años 70, principal inconveniente de la continuación de Apolo como programa de exploración, porque, incluso, gran cantidad de las muestras lunares recogidas no había sido estudiada.

Retrorreflectores y tecnología de la época

Álex Riveiro, divulgador científico español, explica a Radio Fe y Alegría Noticias que hay multitud de evidencias del alunizaje. Por ejemplo, que no tres, sino doce personas caminaron sobre su superficie; hecho que fue corroborado de forma independiente por varias naciones y astrónomos profesionales y aficionados.

Foto: NASA

Pero, otra de las evidencias de que el alunizaje sí sucedió fue la instalación de reflectores espaciales por parte de tres de las misiones Apolo —incluida Apolo 11— “utilizados para medir, con extrema precisión, la distancia que nos separa de nuestro satélite”. Son los Laser Ranging Retro-Reflector.

No podía ser fingido en un estudio

“Hay que recordar que en los años 60, por extraño que pueda parecer, teníamos una tecnología de cohetes mucho mejor que de televisión. Era literalmente imposible fingir en un estudio lo que se observó en la retransmisión de Apolo 11. Una retransmisión que, por otra parte, duró más de 2 horas. Hoy en día solo vemos algunos clips de los momentos más importantes de aquella retransmisión”, continúa Riveiro.

En ese orden, saldría carísimo grabar en un estudio y sería imposible: el cineasta inglés Howard Berry aclaró recientemente (como otros expertos en cinematografía) que los estándares de aquel entonces no encajan con el material usado actualmente.

“Es decir, en un estudio se habría grabado en película, a 24 fotogramas por segundo, o en video entre 25 y 30 fotogramas por segundo. Sin embargo, las imágenes reales están grabadas en una cámara especial a solo 10 fotogramas”, detalló.

Desarrollo de cohetes

A todo lo anterior, cuenta Riveiro, hay que sumarle el fuerte desarrollo en el campo de los cohetes en los años 20, 30 y 40, pues “muchos ingenieros querían construir cohetes que pudiesen abandonar la Tierra. Pero, en su lugar, fueron utilizados para bombardear objetivos. Uno de los casos más sonados fue el del ingeniero aeroespacial alemán Wernher Von Braun, porque su cohete, el V2, se creó con ese objetivo y, sin embargo, se utilizó para bombardear Londres (entre otros)”.

El cohete Saturno V desde su base | Foto: NASA

“Von Braun tuvo que esperar a incorporarse a la NASA para, finalmente, lograr su sueño de que sus cohetes llegasen a la Luna. Aquel V2 fue la base de Saturno V, el cohete que se utilizó para llevar a los astronautas a nuestro satélite, no solo en Apolo 11, también en las misiones posteriores”, continúa.

De la Luna a Marte y más allá, el objetivo

El anuncio reciente del programa Artemisa, de la NASA, nos tomó a todos por sorpresa. Riveiro, Leal y Hernández coinciden en que es un proyecto ambicioso pues se trata de llevar a la primera mujer y al próximo hombre a la Luna en 2024: en solo cinco años.

Hernández, quien participa actualmente en la presentación de Artemisa, explica que el objetivo es “desplegar una estancia más permanente allí, probar la tecnología que hemos desarrollado y preparar una estancia más larga antes de lanzarnos al planeta Marte y luego ir más allá”.

Y para Riveiro, va a ser extremadamente complicado, principalmente por el problema que acabó el interés de las misiones Apolo: el presupuesto, que “es ahora mucho menor de lo que lo fue en aquel momento. En los años 60, la agencia llegó a tener hasta el 4% del presupuesto total de EE.UU. Hoy en día apenas supone el 0,5%. Es una cantidad muy inferior a lo necesario para poder llevar esta campaña a buen puerto por su propia cuenta”.

Por ello, la NASA quiere aliarse con empresas privadas para poder cumplir el objetivo de Artemisa: enviar seres humanos en 2024 y establecer una estación lunar para 2028.

Por su parte, Leal considera que el programa Artemisa “es una buena oportunidad, pues la Luna puede considerarse una escala para llegar al planeta Marte, que es la gran meta de la exploración tripulada”, por lo menos en los próximos 50 años.

“Creo que la NASA tiene por delante una misión muy complicada con el programa Artemisa. Pero ya vimos en los años 60 que, cuando se lo proponen, pueden lograr lo que desean. Esta vez no están solos. Las empresas privadas tienen mucho que decir. Creo que veremos una base lunar en 2030”, puntualiza Riveiro.

Sin embargo, “lo que no tengo tan claro es que se vaya a llegar en 2024 porque cinco años me parece, francamente, un plazo demasiado breve. Pero aunque no se consiguiese, el simple hecho de estar de nuevo, por fin, pensando en volver y esta vez de manera permanente, hace que sean unos tiempos apasionantes”.

¿Llegará la primera mujer y el próximo hombre a la Luna en 2024? Pues, habrá que esperar. Mientras tanto, países como China e Israel se ponen a la vanguardia espacial con recursos propios.

El sábado 20 de julio veremos cómo se vivió el alunizaje en Venezuela a través de la televisión. ¿Sabías que fue la primera transmisión en vivo y directo vía satélite en el país? No te pierdas la continuación y parte final de Rumbo a la Luna.