Por aquí no pasó Bachelet

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Foto: Archivo.

Luisa Pernalete invitó a Michelle Bachelet a las escuelas. Pero las del interior del país.

De haber llegado la solicitud a Bachelet, lo más seguro es que no fue siquiera considerada pues la visita a Venezuela de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU sólo incluía la capital (a pesar de que esperaba escuchar todas las voces y trabajar con todas los actores).

Sin embargo, Pernalete insistió: “Hoy los temas son otros: ‘¿Qué vamos a hacer con los grados sin maestros? En 3 meses nos ha renunciado la mitad’. Es un asunto fijo: la falta de docentes. Renuncian porque no viven con el salario asignado. Renuncian porque el salario no les da a veces ni para el transporte. Otro tema: ¿cuántos alumnos están asistiendo con regularidad? A veces se juntan dos o tres secciones, por la falta de maestros y porque hay pocos niños por salón. ¡Dan ganas de llorar!”.

Por su parte, en la frontera apureña también invitaron a Bachelet. José Villegas, un ciudadano de la entidad, sugirió que la expresidenta chilena debería “salir del plan de visita” preparado por el gobierno nacional, para ir “a sitios donde de verdad no hayan pasado con anticipación, donde no hayan pintado los hospitales. Vaya a varios sectores de Venezuela que de verdad están en situaciones precarias”.

Bachelet tampoco pasó por Lara, donde se convocaron manifestaciones para la liberación de presos políticos. Ni por El Amparo, en el Alto Apure, donde las comunidades tienen dos meses sin gas doméstico. Mucho menos por El Tigre, donde los médicos no tienen gasolina para ir a los hospitales y atender a sus pacientes.

Quizás en otro viaje.

No obstante, su visita ha servido para considerar la creación permanente de una oficina en la nación venezolana.

Para Erik del Búfalo la palabra esperanza no sirve para nada. Por eso él se opone a ella y prefiere la desesperación, que a su juicio no es más que “la certeza de que estamos ante un peligro y que hay que hacer algo”.

En su columna de esta semana, Antonio Pérez Esclarín escribe sobre el poder: “Amontonar más y más poder se convierte en obsesión. La adicción al poder tiene como primer síntoma la necesidad narcisista de ser escuchado permanentemente. De ahí la necesidad de ser la única voz, que necesita fluir en interminables peroratas y no vacila en encadenar los medios para obligar a todo el mundo a escuchar sus ocurrencias, promesas y amenazas”.

Y según el Papa Francisco, la oración es el pulmón que hace respirar a los discípulos de Cristo.

Este es el resumen del contenido informativo de Radio Fe y Alegría del 17 al 21 de junio