Una mancha negra amenaza la biodiversidad en las costas venezolanas

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El derrame desde la refinería El Palito ocurrido en 2020. Foto: Azul Ambientalista.

César González echó su red de pescador al mar, lo hizo con la intención de llenarla de camarones grises azulados. Tiró la red, que es lo más natural para un pescador, como lo es el rompimiento de las olas salobres sobre la roca, pero cuando la recogió estaba pintada de negro.

El bote del pescador, junto a los de sus colegas, quienes también se adentraron en el mar como otras tantas veces, flotaban en una mancha negra que se extendía en río Seco, una de las 78 parroquias y parte de las siete productivas del municipio Miranda, en el occidente de Falcón.

La mancha negra era petróleo que se derramó el 8 de septiembre de 2020, provenía del poliducto del proyecto Suministro Falcón-Zulia. 

Otro derrame en Falcón ocurrió el 23 de junio de 2021. Carlos Colina, director nacional del movimiento Petroleros Sin Fronteras, confirmó que al menos 3.600.000 litros de gasolina fueron a parar a las aguas de Punta Cardón.

Dos granos en el desierto de derrames

Las fugas de crudo en río Seco y en Punta Cardón han sido como dos granos en el desierto durante los últimos años. De acuerdo con el informe más reciente realizado por el Observatorio de Ecología Política (OEP), desde enero a septiembre de 2021 se registraron al menos 53 derrames petroleros en Venezuela.  

Las entidades que registraron más derrames fueron Falcón (33), Zulia (9) y Anzoátegui (5).

Según estos datos, ocurre un promedio de 5.8 derrames por mes en Venezuela. El OEP resaltó que estas cifras solo toman en cuenta algunos reportes en redes sociales, “por tanto la cifra real puede ser mayor a lo que muestran los gráficos anteriores”, se lee en el documento de la organización.

De acuerdo con Transparencia Venezuela, Pdvsa registró 2.393 derrames de petróleo en 2010, cifra que ascendió a 8.250 en 2016. En 2013 hubo un pico con 10.722 eventos. “En siete años, la compañía notificó 46.820 vertidos de hidrocarburos y otras sustancias”.

En referencia al volumen de dichos derrames, aseguró que los datos disponibles en los balances ambientales de Pdvsa suman 856.722,85 barriles de crudo derramados entre 2010 y 2016.

“De estos, 236.286 barriles (más de 37 millones de litros) cayeron en cuerpos de agua, con su efecto perjudicial sobre las especies marinas y sobre la flora”, detalló Transparencia Venezuela.

Sobre ello la ex diputada María Gabriela Hernández indicó a Radio Fe y Alegría Noticias que los derrames petroleros en Venezuela no son cuantificables porque a su juicio, son continuos.

“Sabemos de derrames continuos en el Lago de Maracaibo, en las refinerías que están en Falcón, sabemos de derrames continuos en la tubería que conduce Pdvsa desde Monagas hasta Anzoátegui. Son derrames continuos que no son cuantificables y que en todo lugar donde hay una tubería petrolera, recordemos que son kilómetros de tuberías de estado a estado, en cualquier punto puede haber un derrame”, argumentó.

¿Letra muerta?

En el país, la Ley Penal del Ambiente tipifica la responsabilidad penal, a los efectos de los delitos ambientales y establece penas para los funcionarios y empresas que cometan estas faltas.

“De todo delito contra el ambiente nace acción penal para el castigo del culpable. También nace acción civil para el efecto de las restituciones y reparaciones a que se refiere esta Ley. La acción penal que surja en virtud de la comisión de hechos previstos en la presente Ley como delitos, es pública y procede por denuncia o de oficio”, establece la Ley Penal del Ambiente en su artículo 21.

No obstante, Francisco Velasco, coordinador general del OEP, declaró a Radio Fe y Alegría Noticias que para él no existe una legislación en materia ambiental claramente definida que esté orientada a la reparación de los daños que ocasiona la industria petrolera.

Daño 

En otro sentido, la bióloga y asesora en derrames petroleros en áreas marinas y costeras de la Sociedad Venezolana de Ecología, Cristina Fiol, expresó a Radio Fe y Alegría Noticias que estos incidentes de la industria petrolera del país no solo son dañinos en lo ambiental, sino también en las actividades económicas.

Lo que dijo la experta se puede observar en la siembra, ganadería, actividad turística y pesquera artesanal, afectadas por el derrame de crudo, impactando en el sustento de poblaciones que no cuentan con los recursos económicos para subsistir.

En lo que respecta al daño ambiental especialistas como Fiol hacen énfasis en la amenaza directa que representan estos derrames para la biodiversidad de los ecosistemas tanto terrestres como marinos. Afirmó que lo que no perece por la toxicidad del petróleo se contamina y podría generar efectos contraproducentes en la salud de los pobladores a través del agua, la proteína animal y  los alimentos de origen vegetal que se puedan cosechar en el lugar de la afectación.

Derrame de petróleo en río Seco, estado Falcón septiembre de 2020. Foto: OEP.

“La importancia de la biodiversidad que estamos destruyendo radica en que esta sostiene el sistema de soporte de la vida humana. El recurso más importante de Venezuela es su biodiversidad, no el petróleo”, expresó la bióloga.

Para la experta el que se haya eliminado la palabra ambiente del nombre del Ministerio encargado de velar por el medioambiente, no es un hecho aislado y, según ella, deja en evidencia la ausencia de instituciones gubernamentales cuya función es cuidar el medioambiente.

Desde el año 2017 Pdvsa no publica el balance de Gestión Social y Ambiental, documento que está obligada a difundir.

Así lo establece el artículo 56 de la Ley Orgánica de Prevención y Condiciones de Medio Ambiente de Trabajo, que ordena a los empleadores y empleadoras “a informar por escrito al Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales las actividades que por su peligrosidad sean consideradas por el Reglamento como susceptibles de controles especiales por los daños que pudiera causar a los trabajadores y trabajadoras o al ambiente”.

El más reciente informe que hizo público la estatal petrolera fue en el año 2016. En ese documento informó que las organizaciones de Pdvsa reportaron la ocurrencia y atención de 8.250 derrames, de los cuales 8.088 de estos eventos fueron de hidrocarburos, lo que representa un 98% del total; mientras que los 162 eventos restantes involucran otro tipo de sustancias contaminantes.

Del total de los derrames de hidrocarburos ocurridos 7.000 son equivalentes al 86% y ocurrieron en cuerpos de agua, los 1.088 restantes se dieron sobre suelos, precisó la petrolera venezolana para el 2016.

En referencia al volumen del crudo derramado ese año, Pdvsa reportó un total de 182.317 barriles, de los cuales 146.192 (80%) corresponden a los derrames ocurridos en suelo, mientras que los 36.124 restantes (20%) corresponden a los ocurridos en el agua. 

“Cabe destacar que producto de la atención de estos eventos se logró la recolección de 60.247 barriles, lo que representa un 33% del volumen total derramado”, detalló la estatal petrolera.

Otra declaración que ha hecho el gobierno nacional en la que se refirió a los derrames petroleros ocurrió el 7 de junio de 2021 cuando el ministro de Ecosocialismo, Josué Lorca, dijo que esta situación “no es nada del otro mundo” y que trabajan en la zona costera con Pdvsa, en los planes de saneamiento, adquisición de equipos de contención y absorción del crudo.

De acuerdo con Francisco Velasco en los últimos años cada vez que ocurren derrames petroleros solo en algunos casos se instalan barreras o mantas oleofílicas y se realizan limpiezas manuales de las playas.

Agregó que la industria petrolera venezolana contaba con un plan de contingencia que fue establecido a mediados de 1980.

“Este plan incluía el uso de embarcaciones para el despliegue de barreras de contención, la implementación de desnatadores para la recolección del hidrocarburo derramado, sin embargo, de acuerdo con entendidos de la materia, en los últimos 20 años esto no se ha aplicado”, declaró a Radio Fe y Alegría Noticias

Según datos del Observatorio de Ecología Política, Venezuela posee una larga línea costera de más de 3.800 kilómetros, con 53 humedales, lo que se traduce en una superficie de 38.656 kilómetros², es decir, que el 4,20% del territorio nacional cuenta con una gran diversidad vegetal, de aves acuáticas y otros animales, los cuales están expuestos a estos derrames.

El vertido de productos petroleros genera impactos profundos y en su mayoría irreversibles, lo cuales producen la mortalidad inmediata de diferentes organismos. 

Ejemplo de ello son los derrames ocurridos en el Parque Nacional Morrocoy, que originó un blanqueamiento o mortalidad de los corales que continúa hasta el día de hoy. 

Señalan los expertos  que entre las consecuencias inmediatas de estos eventos está la creación de una película sobre la superficie marina que impide la entrada de la luz, imposibilitando así que las algas realicen su proceso fotosintético, alterando así el ecosistema marino; esto sumado a la toxicidad del hidrocarburo y el envenenamiento inminente de la mayoría de los organismos, altera la cadena de alimentación

Las voces de la emergencia

Radio Fe y Alegría Noticias conversó con Marian Arcia, residente de la población rural de Amana, ubicada al sur del estado Monagas, denunció una fuga de petróleo en el río Boquerón debido a la rotura de una tubería.

Río Boquerón de Amana, municipio Maturín en el estado Monagas. Foto: Meli Espina.

Agregó que dicho río conecta con zonas agrícolas y el balneario Mapirito.

Arcia dijo que por parte de las autoridades de Pdvsa ni del gobierno nacional ha habido un compromiso para corregir la fuga de petróleo.

“Jamás se le ha hecho mantenimiento correctivo a estos tubos. Quedó el compromiso de cambiar toda esa tubería dañada y hasta ahora nada, está dañada. ¿Cuántos años tienen esas tuberías que no les han hecho nada? Lo que hacen es tapar, sellar, soldar y a los dos o tres días empieza a botar otra vez”, expresó.

Entretanto, la preocupación de los vecinos de las zonas rurales crece ya que se ven afectados por los gases y olores del crudo el cual sigue filtrándose en el suelo y el río. Los habitantes de la zona temen que impacte aún más el medio ambiente.

Arcia cree que la falta de mantenimiento a la red de tuberías que transportan petróleo hasta la zona podría ser la razón por la que sucedió este hecho.

Recordó que en el año 2021 su comunidad fue impactada por un derrame petrolero a la altura de la población de Amana Arriba.

“Fueron dañados los terrenos para la agricultura, casi 400 familias de Amana abajo sumando las de Amana arriba, todos nos vemos afectados”, señaló Arcia.

En el estado Zulia, el pescador de la comunidad Renacer San Luis, Johan Moreno, dijo a Radio Fe y Alegría Noticias que el petróleo derramado contamina a los peces, camarones, cangrejas y pescados de la zona.

“Cada vez que sopla del sur todo ese petróleo que viene bajando de las tuberías rotas de gas, de gasolina, llega hasta acá. Aquí toda la orilla tiene petróleo. Salimos a pescar todos los días y cuando sopla del sur siempre recala petróleo. El pescado de esa zona está contaminado. No se puede vender. Cuando hay mucho petróleo no se puede pescar porque sabemos que si agarramos el pez se va a morir y si lo sueltas ya están muertos”, lamentó.

Señaló que el crudo mancha sus embarcaciones y echa a perder las redes de pesca que tienen, ya que si se manchan de petróleo no se pueden lavar porque se dañan.

¿Qué hizo la Asamblea Nacional?

La Asamblea Nacional (AN) electa en 2015, la cual cesó funciones, condenó y rechazó el 4 de agosto de 2020 la “falta de respuesta e indiferencia” por parte del Estado venezolano sobre los derrames petroleros que ocurren en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, así como en las costas de los estados Carabobo y Falcón.

Igualmente exigió a las autoridades de Pdvsa resarcir a los habitantes afectados y realizar el saneamiento ambiental por el deterioro causado al ecosistema de esas regiones del país.

Luego, el 15 de agosto de 2020 la Comisión de Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático de la AN, abrió una investigación en torno al derrame petrolero en el Golfo de Paria, estado Sucre, del buque Nabarima, ocurrido el 13 de agosto del 2020, del cual estimó que 20.000 barriles de crudo fueron vertidos al mar.

La AN confirmó hechos que podrían constituir riesgos ambientales, por lo que se remitieron comunicaciones a Pdvsa, al ministro de Petróleo y a Petrosucre.

Según el comunicado que hizo público la ex diputada María Gabriela Hernández del Castillo, la AN consultó a los trabajadores petroleros ubicados en el buque Nabarima, cargado con aproximadamente 1.300.000 barriles de crudo que sufrió de una inclinación leve y produjo el derrame.

Sin embargo, no se conocen los avances de esta investigación que llevó a cabo la AN electa en 2015.

¿Qué hay que hacer?

Radio Fe y Alegría Noticias entrevistó a José Bodas, secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela, quien expresó que para evitar la corrosión de las tuberías petroleras y los posteriores derrames de crudo, se requiere ejecutar a diario una política de supervisión de los oleoductos y gasoductos.

“Cada seis meses tomar medidas en los sitios sensibles o críticos, realizar rayos X para saber cómo está el diámetro de estas tuberías con el fin de prevenir derrames, ya sea por sobrepresión o por corrosión en estas líneas”, explicó.

Insistió en que la corrosión en las tuberías que transportan petróleo ocurren por el estado de paralización de las refinerías.

“Unido al problema de las líneas de los gasoductos tenemos otro problema  con las bombas, con los equipos rotativos, compresores, turbinas, con la generación de vapor que ha hecho imposible el funcionamiento en el pasado de nuestras refinerías”, dijo. 

“Hace falta una política de mantenimiento, de inversión y adecuación tecnológica en nuestras refinerías y del sistema petrolero y petroquímico de Venezuela”, sentenció Bodas.

Pescadores en Maracaibo buscan vender la Lubina para mantener a sus familias. Foto: BBC Mundo.

Johan Moreno, colega pescador de César González, observa que en las entrañas del pescado que atrapó con su red hay rastros de una sustancia negra.

Se acerca con sus manos a lo que parece ser una mancha y la frota con la yema de sus dedos, la huele y clama ante sus compañeros de faena que no hay que ser científico para darse cuenta que ese pez no se puede vender en el mercado. “¡Está contaminado!”, afirmó con rabia y lo tiró al bote con otros peces de las mismas características.

Con el dinero de la pesca descartada podría completar para darle de comer ese día a su familia. Miró de nuevo el bote donde se terminaban de podrir los peces con manchas negras y juró que ya no le iba a pasar más, que mañana intentará pescar en otra zona que no estuviera contaminada de petróleo, ese también llamado “excremento del diablo” que cada vez es más común observar en las costas venezolanas.