En Fe y Alegría todavía hay mucho por mejorar

El director general de Fe y Alegría Venezuela, Padre Manuel Aristorena, reconoció que a pesar de los esfuerzos para llevar la educación a los venezolanos en medio de la compleja crisis que vive el país, aún hay mucho por mejorar.

Aristorena expresó su sentir durante el Radio Foro “Fe y Alegría responde ante la emergencia humanitaria y compleja”, celebrado este martes 14 de julio, en el que señaló que, a pesar de sus esfuerzos, el trabajo tiene sus imperfecciones.

“Autocríticas tenemos muchas. Tenemos muchísimo que aprender y es algo que estamos en estos días haciendo. Así como ha habido aprendizajes en lo que hemos optado por hacer en estos tiempos, igualmente hay cosas que no hemos hecho bien y que hay que mejorarlas”, reconoció el sacerdote.

En este sentido, señaló que debido a la cantidad de situaciones adversas que enfrenta el sector educativo y las carencias de los hogares venezolanos, el reto de mantener las condiciones de la calidad del trabajo de educar a distancia es tan alto como el de la modalidad presencial.

Consideró que las nuevas estrategias ante la emergencia humanitaria compleja también trajeron un factor positivo: el hecho de que las familias se involucren más en el proceso educativo.

Igualmente, aseguró que, ante los desafíos, se ha hecho más cercano el contacto con el personal docente.

“Es una cercanía creo que mayor para, ahorita, entiempos de pandemia, apoyarlos por todos los medios virtuales”.

“El personal literalmente se está muriendo de hambre”

Aristorena se refirió también a los desafíos económicos que enfrentan los docentes venezolanos, recordando que es algo que tiene siempre presente.

“La situación del personal, no solamente de Fe y Alegría, sino de toda la educación oficial, está en una situación en que literalmente se están muriendo de hambre. Yo eso lo he dicho, lo he puesto en comunicados, incluso me llamó el ministro de Educación, por el último comunicado que sacamos. Es un tema que tenemos súper presente”, comentó.

El director informó que desde su despacho está siempre buscando maneras de que el personal reciba “otro tipo de compensación”, como la extensión de los programas alimentarios para que incluyan también a los maestros, reconociendo que “sin docentes no hay escuelas”.

Sin embargo, aclaró que no se trata de algo que pueda solucionar como director de un movimiento educativo, sino que es un problema de Estado.

“Es una preocupación vital. En una situación tan grave la vida de Fe y Alegría y la vida de la educación en el país está en pico de zamuro. Es una situación gravísima de toda la educación oficial y la educación privada popular”, lamentó.