Fe y Alegría llega a las comunidades indígenas más alejadas

Hasta en lo más recóndito de la Sierra de Perijá del estado Zulia hay un instituto de Fe y Alegría para los más olvidados.

Bajo la premisa de que Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto, a través de su Instituto Radiofónico se atienden también a comunidades indígenas más alejadas y por ende, olvidadas.

En el municipio Machiques de Perijá del estado Zulia, está la indígena barí Jaqueline Yirose, quien se inició en este movimiento como facilitadora voluntaria hace 15 años en su comunidad, Saimadoyi.

Al poco tiempo le ofrecieron ser promotora educativa y desde entonces no ha dejado su labor voluntaria de contribuir con la formación de jóvenes y adultos.

Aunque comenzó en el Centro Comunitario de Aprendizaje de Saimadoyi, su labor no se queda allí, como ella misma cuenta. Luego crearon el Centro en la comunidad Kumanda, también de indígenas barí, donde siguen expandiendo y desarrollando el proceso de aprendizaje

En estas comunidades indígenas de la Sierra de Perijá hay al menos 100 participantes que actualmente se forman como técnicos medio en contabilidad para superarse para la vida.