Mujeres venezolanas en movilidad humana se reinventan

Foto: Radio Fe y Alegría Noticias.

Belkis García es barquisimetana, se fue con su hija a la frontera del Alto Apure para poder vivir.

En esa tierra donde «el llanero se solea y no le da tabardillo» encontró un lugar para armar una casa de palma forrada, también hizo una huerta para sembrar sus aliños.

Como no tenía una cocina a gas se las ingenió para hacer un horno de barro. «Lo hicimos con guafa, palos y una ‘parrillita'», dijo Belkis a Radio Fe y Alegría Noticias.

Desde el 2013 varios habitantes de las parroquias en la entidad apureña aseguran que el agua que emerge por las tuberías tiene barro y óxido, por lo que no es apta para el consumo humano.

A este problema Belkis también le encontró solución elaborando un filtro casero.

«El agua que se consigue por aquí tiene mucho óxido, mucho yodo. Nosotros buscamos la forma de filtrarla y el agua sale apta para el consumo. Este filtro lo hice con un tobo, un colchón, una tapa, barro, carbón, piedra y arena. Allí filtramos el agua. Echamos el agua con óxido arriba en el filtro y esta luego cae al tobo filtrada», explicó García.

Para mujeres como Belkis, que tienen a su lado la compañía de su hija, nada es imposible a pesar de los obstáculos.

«Cuando se quiere se pueden hacer las cosas», afirmó la barquisimetana con una sonrisa.