Colmena

“Lo que tenemos inmediatamente enfrente es la agudización de la batalla entre el bien y el mal, y  la oración será fundamental en este período: más importante de lo que se puede imaginar. Nos enfrentaremos a un enemigo cada vez más violento y además mentiroso, que va a crear falsas impresiones para despistarnos y sacarnos de rumbo. Él tratará de darnos miedo, quitarnos la paz, desinformarnos de lo que sucede realmente, dividirnos y hacernos creer que tiene más poder del que tiene. Razones por las que debemos estar atados más fuertemente a Dios, no sólo para avanzar en nuestra purificación, dejándonos purificar por Él para que podamos acceder a todas su gracia, sino también porque necesitamos protección y poder ver la realidad sin las falsas ilusiones creadas por el maligno.  Y además apoyar con nuestra oración la conversión del mundo” (a)

Los que componen la elite que domina al mundo son abiertamente anticristos y falsos cristos, y falsos profetas, porque es una elite que deliberadamente trabaja para el maligno y sus planes. Casi siempre se hacen pasar como los salvadores del mundo, es decir como falsos mesías. De una manera malvada provocan siempre el caos y después ofrecen la solución a ese caos que crearon. Una elite que a través de ciertos medios de comunicación,  gobiernos y de los lobby de organizaciones sociales han logrado atraer un gran ejercito de seguidores o anticristos. Esta elite de falsos cristos ha venido construyendo un nuevo orden mundial sin Dios, instaurando el modelo que es un mix de “control” de la población y grandes empresas privadas que manejan la economía, con un solo gobierno del cual todos dependeremos.

Digresión 1: Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la población mundial asciende en la actualidad a la cifra aproximada de 7.500 millones de personas, de las cuales el 80% de ellas (catalogados como pobres, menos favorecidos o más vulnerables),  tienen apenas acceso al 6% de riqueza total generada en el mundo: cuantificada en una cifra que ronda los 223 mil millones de dólares (223 billones). Lo que indica también por complemento,  que el restante de la población que representa el 20% (ricos) acapara el 94% del patrimonio que se produce en la globalidad terráquea. Es otras palabras: una injusta, inequitativa y perturbadora distribución de la riqueza en contra del equilibrio armónico de la dimensión humana en sus dimensiones económicas, psicosociales y espirituales.

En este contexto, la mayor problemática que impacta a la humanidad está en la dimensión espiritual asociada con una crisis gnoseológica: de hecho está en pleno auge una gran guerra o confrontación, y aunque el maligno, sus cómplices y secuaces serán derrotados, el costo material y humano será muy alto.

Digresión 2: Las evidencias  bíblicas (por ejemplo, Lc. 10,17; Mc. 9,21; Hechos 19, 11-12) al igual que un conjunto de evidencias acumuladas a lo largo de la historia,  nos muestran  el combate que durante todos los tiempos se ha presentado entre el bien y el mal, y que hoy en día captamos la forma como la “acorazada” estructura de valores o de “buena moral”(por ejemplo el respeto, la honestidad, la justicia, etc.), está siendo severamente atacada por la fuerza de los antivalores, cuya postura amenazante pareciera mostrar que está ganando el enfrentamiento, al verificarse con hechos probatorios, como va imponiendo progresivamente su temible poderío en  nuestras naciones.

Por otra parte, la destrucción de la familia, la conflictividad política irracional, el falso humanismo, el transhumanismo, el arraigamiento continuado de la mente colmena, el apego irresoluto a las apetencias materiales y terrenales, el afán desmedido del poder y el dinero,  conforman el imaginario colectivo que ha sido sembrado y cultivado por parte de pequeños anticristos colaboradores del anticristo mayor. Pero ese  cambio de  creencias y valores afincado, desarrollado en lo material y apetencias terrenales (o de tercera dimensión), solo se puede transformar con un gran acontecimiento a nivel de cataclismo: en el orden natural, político, económico, social, de salubridad, etc. Las creencias no cambian de la noche a la mañana. La humanidad en general no pasará fácilmente o por voluntad propia de un nivel de tercera dimensión a uno  de  conciencia superior o de quinta dimensión.

Digresión 3: Los factores de poder político y económico  a escala mundial con sus respectivos ramales en las periferias locales, ampliamente conocen la psicografía y en general todas las características del perfil de la población, que les permiten  realizar segmentaciones con el fin antiético de propiciar e intensificar conflictividades (con diferentes grados de insensateces, incongruencias e irracionalidades), acentuando con ello las polarizaciones irreconciliables que se hayan enmarcadas en un contexto de guerra de percepción y cognición, impulsada por un discurso distópico y argumento falaz, logrando la ruptura del equilibrio afectivo-espiritual, y con ello la decadencia humana.

(a) Foro de la Virgen María, julio 2020

Fuente: “Perspectiva Económica y Académica Contemporánea”. UNET. Años: 2018 al 2021.

Pedro Morales. pedromoralesrodriguez@gmail.com  @tipsaldia. WhatsApp: +584168735028