Rodríguez: «Ojalá este crimen no quede impune»

Foto: referencial.

La Vicepresidenta Ejecutiva de República de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó que las autoridades migratorias de Venezuela están en comunicación permanente con las autoridades del Departamento Norte de Santander para que la muerte de dos adolescentes venezolanos no quede impune.

“El día de ayer nuestro Fiscal General solicitó la investigación de las autoridades judiciales de Colombia. Ojalá este crimen no quede impune”, manifestó.

Asimismo, indicó que el ejecutivo venezolano ha pedido que se le comunique a las Naciones Unidas lo sucedido para que sea investigada esta acción, con imparcialidad.

Minutos antes de su intervención Rodríguez adelantó por las redes sociales que haría importantes anuncios al país. La expectativa reinó en torno a si se iba a referir a la muerte del ex General Raúl Isaías Baduel, pero no tocó el tema en su alocución.

Este lunes 11 de octubre, la policía del Norte de Santander en Colombia informó que ofrece lo equivalente a más de US$ 26.500 a quien de información que conduzca hacia a la captura de los responsables del homicidio de dos venezolanos, un niño de 12 años y un joven de 18, ocurrido el viernes en Tibú, municipio de este departamento fronterizo con Venezuela.

El suceso fue informado este mismo lunes por el Coronel Carlos Martínez, comandante del mencionado departamento de policía, quien también expresó que ha abierto una investigación para aclarar los hechos.

Según información de medios locales, en videos que circulan por las redes sociales los dos jóvenes habían sido detenidos el pasado viernes por civiles, al parecer comerciantes, y acusados de estar robando en una tienda de ropa. En las imágenes se les observa amarrados con una especie de cinta adhesiva.

Según El País, en las grabaciones se puede escuchar  “lamentablemente son muchachos muy jovencitos, no queremos verlos tirados en alguna orilla de las carreteras. Bajo nuestras responsabilidades están, entonces los vamos a entregar a las autoridades”.  

Pero nunca la fuerzas de seguridad de Colombia acudieron al lugar, por lo que supuestamente  llegaron hombres armados y se los llevaron en motocicletas, de acuerdo con algunos testimonios.

Horas más tarde aparecieron sus cuerpos baleados con las manos atadas. El del más pequeño con un disparo en la cabeza y sobre un charco de sangre, tirados en un camino.

El niño aún llevaba su mochila roja y un cartel colgado al cuello con la palabra “ladrones”, según reseña de los medios locales.