Escuelas de Fe y Alegría tuvieron un año escolar difícil

Profesora Yameli Martínez, directora del programa Escuelas de Fe y Alegría en Caracas | Foto: Fe y Alegría

La directora del programa Escuelas de Fe y Alegría en la Gran Caracas, Yameli Martínez, aseguró el año escolar 2019 fue un año atípico y diferente.

Martínez aseguró que se vivió un cierre forzado pues, a pesar de los plazos extra dados por el Ministerio de Educación, no hubo tiempo suficiente para alcanzar los objetivos planteados al inicio.

Sobre los horarios especiales, la directora señaló que Fe y Alegría tuvo una actitud “irreverente” en el turno de la tarde, pues todas sus escuelas decidieron impartir clases en el horario regular y no hasta las 2:00 de la tarde, como había instruido el Ejecutivo nacional.

Señaló que las escuelas de Fe y Alegría han enfrentado severas dificultades económicas a lo largo del 2019, por lo que el próximo año escolar será uno “bastante accidentado”:

“Hay escuelas que no tienen bombillos y material de impresión. Los equipos informáticos se han dañado y los insumos y repuestos son muy costosos, algunos de ellos se venden en dólares”, señaló, asegurando que se han reunido con padres y representantes para ponerles al tanto de la situación.

Martínez afirmó además que Fe y Alegría llegó bastante cerca de la meta de 150 días de clases.

“Las que más trabajaron, alcanzamos los 140 días de clases”, aseveró, destacando que otras escuelas y colegios de la región tuvieron sólo 110 días de actividades académicas.

“Esto es precisamente porque tratamos en lo posible de no sumarnos a los llamados de suspensión”, insistió.

Aumenta la deserción

Sobre la deserción de estudiantes y docentes, detalló que hubo un total de 226 casos a lo largo del año, cifra que pudo ser mayor, sin embargo, el cierre de instituciones privadas forzó a los estudiantes de esos centros a culminar sus estudios en Fe y Alegría, compensando las ausencias.

Sin embargo, los docentes “no tuvieron la misma suerte”. A pesar de sus esfuerzos y de la alta oferta de cargos, 282 trabajadores abandonaron las escuelas en la capital y “hay gente que nos está anunciando ya que va a dejar el cargo en septiembre”, advirtió.

También aumentó el grupo de los que llaman “niños dejados atrás”, que son aquellos estudiantes cuyos padres se van del país y quedan al cuido de otros familiares.

Según la directora, en febrero habían registrado 733 casos de niños dejados atrás, cifra que aumentó a 855. “Esto es un reto totalmente nuevo para nosotros”, admitió.

Para mantener a los estudiantes en clases, se trabajó en incorporar a 5 de las 28 escuelas de la ciudad de Caracas en el Programa de Alimentación Escolar promovido por el gobierno nacional. En esos centros, expresó, la asistencia fue mayor que en los otros 23 que no han podido ser registrados en el programa.