Cae 90% del turismo en el Parque Nacional Mochima

Foto: Radio Fe y Alegría Noticias

Los boteros que zarpan desde el paseo de la Cruz y el mar con destino a las islas Puinare, El Faro y El Saco, pertenecientes al Parque Nacional Mochima, recuerdan que años atrás el traslado de temporadistas era una actividad lucrativa que les daba sustento a sus familias.

José Marcano tiene al rededor de 12 años llevando bañistas a este conjunto de islas y expresó antes trasladaban entre 300 y 400 personas por isla, lo que generaba ganancias considerables no solo para boteros, sino también para los que ofrecían servicios gastronómicos y de recreación.

Marcano relató cómo el turismo en estas islas sufre un franco deterioro al punto de decaer en un 90%. «Esto te lo digo con todo el dolor del mundo. Aquí viene la gente a las 7:00 u 8:00 de la mañana y tienen que esperar hasta las 11 para que se puedan juntar 3 grupitos que sumen 10 o 15 personas. En un día bueno hacemos 3 viajes como ese, hay otros días que salimos una sola vez», agregó.

En la actualidad, en un fin de semana de temporada vacacional solo son llevadas un aproximado de 50 personas repartidas en todas las islas, cuando tiempo atrás solo las 3 islas ubicadas en aguas anzoatiguenses sumaban un aproximado de 1.200 personas.

Son escasos los visitantes que en estos tiempos están en condiciones de comer en los restaurantes que estas islas poseen. Los platillos de pescado frito con contornos de ensalada y arepa van desde los 5 hasta los 20 dólares, dependiendo de la especie del pescado. Éstos precios están fuera del alcance del ciudadano promedio.

El Parque Nacional Mochima es uno de los atributos naturales más hermosos que comparten los estados Anzoátegui y Sucre, comprendiendo un grupo de islas, arrecifes e islotes que aparte de ser reservorio natural para un sinfín de especies marinas, son un paraíso para los practicantes de deportes marinos como el submarinismo, snorkel y pesca submarina.

Sin embargo, fenómenos como la hiperinflación y la dolarización de la economía han dejado en jaque a lugareños y temporadistas con respecto al disfrute de estos espacios.