«Juan Pernalete fue víctima del Plan Guaicaipuro y del Plan Zamora»

De acuerdo con el comunicado, la muerte de Juan Pernalete no fue consecuencia de una acción aislada, sino de una actuación sistemática y señalan que Juan Pernalete murió en marco de la actuación de los militares que operaban dentro de los lineamientos del Plan Zamora y el Plan Guacaipuro que fueron activados por orden presidencial.

«Nuestro hijo no murió como consecuencia de una acción aislada que un funcionario de la GNB haya ejecutado, nuestro hijo fue víctima del Plan Guacaipuro y el Plan Zamora, este último activado directamente por el 17 de abril de 2017», precisan sus familiares en el documento publicado en la red social Twitter.

Además reiteran que durante las manifestaciones de calle de la sociedad civil, los cuerpos de seguridad no utilizaron la «fuerza excesiva» de manera sistemática ni progresiva.

Acusan al gobierno de Nicolás Maduro de usar las fuerza pública para «silenciar, desalentar y sofocar a la oposición». En aquella ocasión la entonces Fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz reveló que Pernalete si había sido ultimado por un funcionario militar cuando le disparó la bomba lacrimógena en todo el pecho.

A 4 años del asesinato de Juan Pernalete aún no se ha hecho justicia. «Hoy, 4 años después seguimos esperando que sean juzgados y condenados, no solo quien accionó la carabina Narinco Narg 38 con la que dispararon la bomba lacrimógena NF01 38MM», aseguran José Gregorio y Elvira Pernalete, padres del joven universitario.

Lo más grave de la serie de denuncias realizadas es que 15 fiscales han tomado el caso «con más interés». Incluso, una funcionario del Ministerio Público se refirió a Juan Pernalete como «guarimbero», un término peyorativo que los progenitores de la víctima rechazan categóricamente.

Una bomba lacrimógena es altamente mortal y se aconseja no disparar directamente hacia la persona, y esta indicación fue ignorada por el ejecutante del disparo.

Los expertos aseguran que el disparo fue ejecutado a menos de treinta metros lo que no permitió a la bomba lacrimógena «bascular», y por tanto actuó como un proyectil. También aseguran que el disparo potencialmente mortal fue ejecutado con intencionalidad para causar la muerte.