¿Qué hacer con los chamos en casa en medio de esta cuarentena?

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Uno de los mayores desafíos que se le presentan a los padres y responsables de familias en este contexto de alarma nacional por el Coronavirus es cómo hacer para que los niños, adolescentes y jóvenes no se aburran en la casa durante la cuarentena.

Y es que la decisión de suspender las clases en todos los niveles por parte del gobierno nacional supone para los adultos desarrollar la creatividad para con los chamos.

Fernando Pereira, representante de Cecodap, especialista en estos temas, inicia su diálogo con Radio Fe y Alegría Noticias precisando que éste es un momento muy importante para dar orientaciones a las familias.

Un primer aspecto fundamental, dice el pedagogo, es escuchar qué es lo que los muchachos tienen que decirles a sus padres, lo que saben de esta pandemia, qué temores, qué angustias puedan tener, dependiendo de su edad. Y en función de eso hablar con ellos esos temas.

“Muchas veces pensamos que ellos están ignorantes de lo que sucede y nos pueden sorprender con la cantidad de información que han oído”.

Es fundamental establecer con ellos una rutina que sea lo más parecido a su ritmo diario en sus horas de comidas, de acostarse.

Sugiere revisar si tienen asignaciones escolares o trabajos que les habían enviado o que tenían pendientes, establecer con ellos horarios para realizarlos sin abusar ” y no para ponerlos todo el día a hacer tareas porque están sin clases porque no se sabe hasta cuándo va a durar esta situación”.

Para el activista de derechos de niños y adolescentes la idea no es sumar un estrés adicional en la casa.

Es cuestión de ponerse de acuerdo sobre qué otras actividades ellos pueden realizar en casa.

Definir cuánto tiempo para ver televisión, “y si hay conectividad revisar qué actividades recreacionales pueden hacer porque también hoy en día una cantidad de recursos y posibilidades para poder reforzar actividades escolares, para lecturas, acceso a bibliotecas digitales que nos puedan permitir que los muchachos vayan aprovechando en la medida de lo posible el tiempo”.

También propone “mirar” qué actividades se pueden hacer en la casa para los muchachos que cantan, que están aprendiendo algún instrumento musical, los que dibujan, los que puedan escribir un cuento o un diario para que lleven una memoria de todo lo que está ocurriendo en este tiempo.

Pereira también es conciente de las tensiones que este tipo de situaciones puede generar en las personas. Por esta razón, recomienda “estar muy pendientes porque estos períodos son muy propicios para que comiencen las agresiones de la familia porque estamos más tiempo juntos, estamos confinados, no podemos salir, entonces los más grandes empiezan a pegarle a los más pequeños, o los adultos pueden perder la paciencia”, acota.

Por eso es muy importante que esta situación nos enseñe a crecer como familia.

¿Si no hay internet qué se puede hacer?

Rememora el apagón del año pasado. Desde esta perspectiva invita a desempolvar los juegos de mesa, de escondite, de mímicas, de adivinanzas, retomar los cancioneros infantiles y también practicar manualidades.

Igualmente desarrollar alguna actividad física como ejercicios dentro de la casa, bailes, rutina física que les permita drenar la energía que en estos momentos tienen concentrada.

Hace la advertencia que es importante que la casa no se convierta en la sala situacional del segumiento del COVID-19 y los adultos le estén transmitiendo a los muchachos el estrés de los pronósticos de la pandemia.

“A los más pequeños, sobre todo, hay que transmitirles seguridad, que papá y mamá están haciendo todo para protegerlos y que están siguiendo las orientaciones que están dando las autoridades sanitarias para tomar las medidas preventivas y estar protegidos”.

Cae en la cuenya de que los adolescentes querrán reunirse con sus “panas”, invitar a unos amigos, reunirse en el pasillo del edificio o irse a la cancha.

Pero “hay que hacerles entender que esto nos está afectando a todos y que tenemos que colaborar”.

También propone que los chamos consulten páginas de la OMS, de la Unicef, que tienen apartados especiales para niños, adolescentes con actividades lúdicas para drenar sus angustias, sus temores ante lo que ellos perciben en el ambiente que se les va transmitiendo.

Los muchachos también pueden elaborar mensajes que puedan transmitir en grupos de what sapp, de condominios, con contenidos de orientaciones de prevención.

“Que se sientan útiles e nvolucrarlos en las tareas del hogar”, es otra de las sugerencias que aporta Pereira.

Y remata exhortando a Mmantenernos unidos, hombro a hombro, para superar este momento bien difícil.