Esperanza de Cambio

Ante la pérdida total de credibilidad del actual Consejo Nacional Electoral, las diligencias que ha hecho el comité de la Asamblea Nacional para la designación del nuevo ente electoral nos llenan de esperanza.

El espíritu del Constituyente es que una mayoría calificada del Parlamento designe al árbitro electoral, lo que significa que todos los factores se coaliguen para la escogencia de unos rectores que tengan la confianza del país nacional.

Cuando tenemos una nación dividida con dos presidentes, tribunales supremos, fiscales y parlamentos y una crisis económica sin parangón en la historia, por fin se ve algo de luz al final del túnel. Que las fuerzas gubernamentales y de la alternativa democrática se muevan en la misma dirección es signo de que hay movimiento en beneficio de todos.

Si se llega a consolidar la tesis y se elige a un nuevo C.N.E. conforme a lo que plasmó el legislador, en un plazo breve tendremos elecciones libres y justas como la mayoría del pueblo lo desea. La única manera de que las instituciones recuperen la legitimidad es que el pueblo de forma mayoritaria las elija.

En los últimos tiempos muy poca gente ha concurrido a votar. El ventajismo oficialista ha sido apabullante, las cadenas recurrentes, el aparato del estado, los medios de comunicación, las misiones y los puntos rojos han desnaturalizado la soberanía popular.

Hace cuatro años la Constitución establecía la obligación de hacer el referendo revocatorio de mitad de periodo si la alternativa democrática iniciaba el proceso tal como sucedió. Sin embargo, violando la Carta Magna el gobierno impidió la acción, perdiendo toda legalidad y legitimidad.

Más tarde, cuando correspondía elegir al nuevo presidente se inhabilitaron a los principales partidos y candidatos incurriendo también en fraude electoral.

Ahora hay que elegir al parlamento y relegitimar todos los poderes, empezando por el propio C.N.E.. La propia Asamblea Nacional por mayoría puede activar el referendo popular para conjuntamente con las parlamentarias preguntarle al pueblo si quiere que cesen los poderes establecidos y que el propio parlamento los renueve, así como que el pueblo en un plazo perentorio elija un nuevo presidente.

Son tareas que deberá llevar a cabo el nuevo C.N.E.. El cambio es de una imperiosa necesidad.