Trinidad y Tobago rechazó acusación de “asesino” en caso del niño venezolano

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El Primer Ministro de Trinidad y Tobago, Keith Rowley, indicó que fue una acción “legal y apropiada” que la Guardia Costera disparara en contra de un bote donde se trasladaban más de 30 migrantes, donde murió un bebé venezolano.

“Esa acción legal, esa acción apropiada para defender a Trinidad y Tobago, resultó en la muerte de ese niño y en ser llamado asesino. Lo rechazo, lo rechazo, y lo rechazo”, manifestó.

Rowley aseguró que hasta el momento desconoce la identidad del oficial que apretó el gatillo, agregando que ese funcionario seguro siente “el dolor de saber el resultado de esa acción”.

Por otro lado, este viernes 11 de febrero el gobierno de la isla deportó a 35 de los 39 venezolanos que iban en esa embarcación. Se encontraban detenidos luego de intentar ingresar ilegalmente al país, según las autoridades.

La acción fue ordenada por el Ministerio de Seguridad de Trinidad y Tobago y la deportación se realizó en coordinación con el gobierno venezolano.

“En defensa propia”

La Guardia Costera de Trinidad y Tobago publicó un comunicado donde reconoció que disparó la noche del sábado contra un bote que transportaba a venezolanos y mató a un niño que migraba junto a su madre, pero que fue en “defensa propia”.

Frente esto, de acuerdo a los testimonios recopilados de migrantes venezolanos sobre este hecho por los abogados Criston J. Williams y Siddiq Manzano y reseñados en el diario Newsday, se identificaron varias diferencias en relación a la versión de la Guardia Costera de Trinidad y Tobago.

Manzano indicó que los migrantes con los que conversó negaron haber intentado embestir uno de los botes de la Guardia Costera y afirmaron que un motor defectuoso les impidió intentar escapar.

«Dijeron que el bote en el que viajaban tenía dos motores y uno de los motores se paraba y volvía a encenderse. También dijeron que la primera embarcación de la Guardia Costera que vieron fue la embarcación más pequeña. En ese momento no escucharon ninguna bocina o megáfono de esta embarcación. Sí vieron las bengalas, una de las cuales dijeron apuntaba al cielo, el otro apuntaba a su barco. Poco después de eso, escucharon los disparos. Dijeron que la Guardia Costera solo dejó de disparar después de darse cuenta de que alguien a bordo de su bote estaba herido. Debido al motor defectuoso, dijeron que no podían embestir a nadie o incluso tratar de escapar, así que en ese momento estaban parados», explicó.